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Periodismo Digital en los arrabales de la civilización...

Licencias abiertas en el trabajo periodístico

La aparición de licencias de carácter abierto como Creatives Commons ha generado una configuración inédita en la creación y distribución de las obras intelectuales. El trabajo periodistico es una labor intelectual que implica diferentes derechos, entre ellos el de autor, y el de copia, aunque en muchos casos este es cedido a partir de un contrato de trabajo a la empresa que administra el medio de comunicación.

Con la emergencia de las tecnologias digitales y la masificación del uso de Internet el periodismo encontró un nuevo soporte para convertir sus bienes intelectuales en obras. La falta de un control centralizado de la red implica a su vez, que el código es la ley en Internet. Esto en vez de ser una limitación para el trabajo de los comunicadores, es más bien una oportunidad. La protección de las obras intelectuales frente al plagio o a la no cita de fuentes no implica necesariamente cerrarlas sino que la misma distribución ayuda al crecimiento de la misma obra per se.

Internet en su devenir se ha transformado en un medio de producción de obras intelectuales colaborativo, distribuido entre pares y descentralizado. En este soporte se puede observar que la noción de propiedad intelectual queda obsoleta, el posible camino lo marca las licencias abiertas de Creative Commons donde se da un nuevo hilo narrativo entre los derechos de autor y su confluencia con los derechos de los usuarios finales/productores a la copia.

En el marco del trabajo periodístico podemos citar el un caso testigo de cómo un medio de comunicación con soporte digital, adoptó las licencias abiertas, las cuales en vez de restringir, favorecen la distribución y la retroalimentacion de las obras intelectuales, en este caso material noticioso. 20 minutos posee un licenciamiento que permite a los usuarios copiar, distribuir y comunicar la obra, hacer obras derivadas y hacer un uso comercial de la misma en internet . Todo esto bajo las condiciones de reconocimiento, cita de autores y enlace a la URL original. En cuanto a las obras derivadas, estas deben contar con idéntica licencia.


María Virginia Bertetti
Julia Corna
Victoria Virgolini

No perdamos el tren...

Por María Virginia Bertetti

A continuación, un pequeño recuento de las dichas y desdichas de nuestros ferrocariles y posibles soluciones a su debacle...

30 de agosto de 1857. Suena el silbato y arrancan los primeros compases de una música maravillosa. Sale desde la Estación de Tribunales, en aquel entonces Plaza del Parque, el primer viaje del Ferrocarril del Oeste. Su recorrido llegaba hasta el lejano pueblo de Flores. Una nueva fase de la historia se comenzaba a escribir a fuerza de rieles y vagones.

Octubre de 2008. La crisis financiera internacional arrastra consigo a varios países en su ventolera global. Recorte de gastos, proyectos congelados. Uno de ellos es el del “Tren Bala”, bastión del gobierno K. El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, espera y desespera detrás de su negocio a la espera de aires más favorables.

Postales de ayer y de hoy. Historias de luchas y sueños inconclusos. Familias ferroviarias despojadas de su dignidad laburante por políticas asesinas que fueron destripando la red de ramales que comunicaban a regiones enteras. Pueblos desaparecidos, repitiendo la secuencia que pasaron sus estaciones. Usuarios viajando como ganado cada mañana. Vagones incendiados por personas hartas. Hartas de estar hartas de un servicio que no funciona, de concesionarias que se llevan toda la torta y no dejan nada. Con un proyecto imposible de tren bala que solo sirve para unos pocos.

Pero aún hay esperanzas. Un Tren para Todos anda marchando, juntando voluntades y sueños. Como los sueños de la gente de Patricios, un pequeño pueblo desgranado por la muerte de su tren. Como los sueños de cientos de gentes que estudian, analizan, refutan y rebuscan un nuevo proyecto. Un Tren para todos que reactive tantos ramales asesinados por intereses económicos. Está ahí nomás esa mecha, y es hora de comenzar a prenderla.

La red ferroviaria argentina surge a mediados del siglo XIX, de la mano de las políticas de "orden y progreso" y la noción de poblar el desierto. La inmigración va a coincidir temporalmente con el tendido de las vías. Un diseño en forma de abanico marcaría a fuego la ideología centralista, donde todo pasaría por el puerto de Buenos Aires. Desde sus inicios, el ferrocarril se convierte en un excelente negocio para los inversores extranjeros, principalmente de capital ingles, con lo que las exportaciones de lanas y demás materias primas van a reducir notablemente su costo de flete hacia el puerto. Ramales interiores, que comunican a las regiones, son solventados por el Estado Nacional, naciendo de esta manera los recorridos entre Córdoba y Tucumán y el de Buenos Aires a Mendoza. El comercio entre las regiones y el traslado de las personas y mercancías se facilita rápidamente, con cada riel colocado a fuerza de muchos brazos. A modo de pantallazo, la historia de los trenes en nuestro país ha pasado por muchos caminos. Desde su etapa británica a comienzos del siglo XX, pasando por la nacionalización de los mismos a cambio de la deuda contraída por Inglaterra al finalizar la segunda guerra mundial, bastión del peronismo a la hora de reivindicar a su líder. Luego, su desgranamiento progresivo con las políticas desarrollistas de Frondizi y el comercio con Estados Unidos y su mercado automotriz. A esto se sumarían los años de plomo, con la desmembración de los cuadros sindicales y de las bases ferroviarias. Todo un trasfondo que desembocaría en un servicio debilitado, blanco de acusaciones de ineficiencia. Un marco listo para la privatización y concesión del servicio en la década menemista.

En este contexto de empresas concesionadas, las que brindan un servicio deplorable, surge la ilógica iniciativa kirchnerista de un tren de alta velocidad, el "Cobra", que uniría las ciudades de Mar del Plata, Buenos Aires, Rosario y Córdoba. Solo 1.000 Km. de vías, uniendo a cuatro ciudades, y por un costo de por lo menos 5.000 millones de dólares. Estos intentos de "reactivar" la red suenan más a negociados económicos que a una vocación certera de cambio y progreso.
El ferroviario Jorge Rubén Contestí en su libro "La república que ¿perdió? el tren" nos invita a devolver al ferrocarril el papel protagónico que nunca debió perder. El interés de todo Estado en materia de transporte radica en la búsqueda de desplazar personas o mercancías en volúmenes mayores, en tiempos menores y con costos mínimos y los menores riesgos. Esta opción claramente la absorbe un tendido ferroviario de calidad.

Es factible asegurar, tal cual lo hace Contestí, que un principio de economía que no debiera estar ausente a la hora de promover el desarrollo de uno u otro modo para efectuar una misma tarea es que la decisión, si ambos fueran factibles, debe favorecer a aquel de menos costo para el conjunto económico y social. Es en este supuesto en el que se basa la propuesta del Movimiento Tren para Todos, nacido en la ciudad de Rosario.


Las rutas argentinas se encuentran sobrecargadas de camiones, colectivos y automóviles. Los medios de comunicación nos escupen diariamente cifras agobiantes de víctimas de accidentes de tránsito. Una política seria de reactivación de los ramales ferroviarios liberaría a las rutas y caminos de tanta densidad vehicular. Hay que tener en cuenta que la red ferroviaria ya existe. Simplemente hay que reacondicionarla, con lo que se podría abastecer con creces el nivel actual de demanda, con calidad y posibilidades de crecimiento.El proyecto Tren para Todos plantea una reactivación de las vías existentes en un total de 18.000 Km., con 7.000 Km. para los trenes de pasajeros y 11.000 Km. para el transporte de carga. Este proyecto tendría un costo total de 3.100 millones de dólares, 1.900 millones menos que el elitista proyecto del "Cobra".

Este reacondicionamiento del tendido generaría una reforma tal, que los trenes podrían alcanzar una velocidad de 120 kilómetros por hora, tres veces el promedio actual. Todo ello con pasajes bastante inferiores en precio que los del servicio de ómnibus de media y larga distancia.

Por el lado de la Industria nacional, ésta también se vería ampliamente favorecida con la implementación del Tren para todos. Este proyecto contempla la utilización de tecnología de la región y del MERCOSUR para la construcción de vagones, el ensamble de locomotoras y la producción de repuestos. Este incremento de la producción claramente acarrea consigo un aumento de la demanda de mano de obra especializada y de los niveles de ocupación en la sociedad.

Devolviendo ramales a la vida, y con eso cientos de pueblos que fueron condenados al olvido y al abandono de sus jóvenes en búsqueda de oportunidades mejores.
Porque es necesario, porque el tren nos comunica. Porque hay que dar vuelta esta historia de saqueo. Volver a disfrutar de viajar y recorrer sentados en los vagones, compartiendo anécdotas y mates con familias enteras que se trasladan de este modo. No dejar que un solo pueblo más se muera desangrado, ni que ninguna estación más caiga en el olvido. No creernos más los buzones de los gobiernos, que en pos de un interés particular, nos venden espejitos de colores para poder cerrar sus negociados.

Porque aún hay esperanzas. Suena un silbato a lo lejos, hay un Tren para Todos que anda marchando, juntando voluntades y sueños…

Tema

La investigación a realizar versará acerca del proyecto de reactivación del tendido ferroviario a lo largo del país, impulsado por el movimiento “Tren Para Todos”, nacido en la ciudad de Rosario. El mismo, nace dentro del seno de la agrupación Proyecto Sur, encabezada por el cineasta Fernando “Pino” Solanas, y actualmente congrega a diferentes partidos políticos, organizaciones sociales y ciudadanos en general.

Fundamentación de la elección

La elección de la temática se genera a partir del interés personal por la misma, la actualidad del debate y su relevancia periodística. A partir de la creación de la página Web www.trenparatodos.com.ar el tema logró una difusión a nivel nacional, llegando al momento a las 850.000 firmas en búsqueda de la reactivación del tendido ferroviario. La discusión acerca del proyecto gubernamental de impulsar el tren bala también forma parte de este tema.

Fuentes:

  • Solanas, Fernando. "La próxima estación". Documental. Cine Sur S. A. Buenos Aires. Argentina. 2008.-
  • Contestí, Jorge Rubén. "La república que ¿perdió? el tren. Análisis y proyecto para refundar los ferrocarriles en la Argentina". Grupo Editor del Encuentro. Buenos Aires. Argentina. 2005.-
  • Entrevista con Natalia Pérez Barreda. (Proyecto Sur - Santa Fe).- (Temas tratados: génesis del grupo en Rosario, relación con Proyecto Sur, propuesta del movimiento Tren para Todos)
  • Tren para Todos.-
  • Satélite ferroviario.-
  • Material de Archivo de TBA y Ferrocentral.-

Breve tratado sobre redes y entretejidos sociales en tiempos de la sociedad de la información.

“Dar a la gente el poder para compartir y hacer del mundo
un lugar más abierto y conectado”
(Mark Zuckerberg – Creador de la red social Facebook)

No es una novedad hablar de la amplia difusión de la tan mentada Web 2.0. Los weblogs, fotologs y comunidades como Facebook, Sónico y Linkedin han tomado el ciberespacio. Adolescentes y jóvenes encuentran en red un punto de reunión y la imagen es lo que atraviesa los contenidos y sus relaciones. No solo a partir de las mismas se generan relaciones en la red sino que también son la carta de presentación de una identidad online, no siempre coincidente con la identidad real.



Según el blogger Leandro Zanoni: “(…) cada día en la Argentina se abren nuevos blogs personales. MySpace, la red social más popular del mundo, posee una comunidad de 220 millones de usuarios. Facebook, otra red famosa, tiene 75 millones de personas registradas y cada día recibe 500 mil nuevas” (1) . El crecimiento virulento de estas herramientas parece no tener techo, por lo menos, en el corto plazo.

La esfera privada, el ámbito más personal, se transforma en material de archivo público. La publicación de la intimidad, la imagen como reafirmación de un yo social y las relaciones virtuales se masifican dejando de lado la categorización de “fenómeno”. El grupo de pertenencia se comunica por estas vías y la interacción cara a cara se ve transformada a partir de lo que sucede en la red.

Esta manera de comunicarnos, de interrelacionarnos, forma parte de nuestras formas de vida, transformadas en "formas tecnológicas de vida", por las cuales comprendemos el mundo por medio de sistemas tecnológicos. Nos encontramos atravesados cotidianamente por la sociedad de la información que creamos y recreamos a cada momento. Scott Lash, en su obra "Crítica de la información", analiza estas formas de vida y aclara que no nos fusionamos con los sistemas tecnológicos, pero que enfrentamos nuestro medio ambiente en interfaz con ellos. Es de esta manera que las formas tecnológicas de vida se transforman en formas a distancia, siendo así cultura y naturaleza a distancia.

Una de las características fundamentales de estas formas tecnológicas de vida es la no linealidad. Lash afirma: "Las formas tecnológicas de vida están realmente extendidas, Son demasiado largas y se extienden en exceso para la linealidad. Tan expandidas que se hacen pedazos. El vínculo espacial y el lazo social se rompen. Luego se reconstituyen como enlaces de redes no lineales y discontinuas. La cultura tecnológica es una sociedad red"(2).

Facebook, junto con otras comunidades en red, se basa en el intercambio de información y de aplicaciones entre usuarios que se van aceptando entre sí, con la categorización de “amigos” (claro está, aunque jamás se hayan visto las caras). Otro espacio que crece a pasos agigantados y donde es posible conocer muchos datos de aquellos usuarios que no aprovechen todas las opciones de seguridad. La vida conectada a la fibra óptica, donde los espacios de soledad o de intimidad se achican hasta transformarse en casi nulos.

Las redes sociales en línea permiten reconstruir o mantener, en el mundo virtual, los vínculos que alguna vez se establecieron en el mundo físico. Es así que se utiliza las redes sociales para contactarse con viejos compañeros de la escuela, antiguos amores, conocidos en algún viaje y amigos distantes. Relaciones sustentadas por mensajes concisos en los perfiles y regalos virtuales, que van desde mates a imágenes del actor Capusotto y sus personajes. Toda una reconfiguración de las relaciones a partir de la pantalla del ordenador.

Una de las aplicaciones de mayor crecimiento en Facebook es la de Six Degrees, basada en la teoría de los seis grados de separación entre una persona y cualquier otra. Esta teoría demostró en los años '60 que en poco menos de seis pasos se podía conectar a dos personas, aunque estas fuesen absolutamente desconocidas entre si. Muchos grupos de esta red social buscan comprobar esta teoría, y a medida que crece la cantidad de nodos en dicho espacio, es cada vez más frecuente la posibilidad de encontrar puntos de conexión. (Sin embargo, esta red, como casi la mayoría de las mismas, y de la Internet en general, es de acceso para un porcentaje de personas que obviamente no llega aún a ser muestra de un comportamiento global)

Hasta tal punto es relevante la dimensión que han cobrado las redes sociales en Internet, que bien puede afirmarse que la llamada Web 2.0 o Web Social, es precisamente la reconversión de buena parte de las nuevas y viejas aplicaciones de Internet en redes sociales: todo sitio que se precie hoy contiene componentes de red social e interactúa con las redes sociales existentes(3). El comportamiento de las publicidades y del crecimiento geométrico de las mismas y de las diferentes aplicaciones que se transforman para pertenecer al área de influencia de dichas redes es prueba de ello.

La aparición de la Web 2.0, como un espacio dinámico, donde el usuario es el que genera los contenidos, coincide temporalmente con la difusión de adelantos técnicos como reproductores de formatos musicales en Mp3, reproductores de dvd y celulares con cámaras digitales incorporadas. La multimedia comienza así a formar parte habitual en nuestras vidas. Crear contenidos y subirlos a la Web, por medio de páginas de uso sencillo e intuitivo (You Tube, Podcasting, Blogger, etc.) se transforma así en una nueva vía de comunicación. El tratamiento de estos espacios como medios de comunicación ya forma parte de otro debate, mucho más extenso que el que nos incumbe en esta oportunidad.

Marshall Mc Luhan ya había analizado, en los nacientes años ochenta, la explosión de las tecnologías mecánicas, por las cuales estendemos nuestro cuerpo en el espacio. Según su análisis el hombre se está "acercando rápidamente a la fase final de las extensiones del hombre: la simulación tecnológica de la conciencia, por la cual los procesos creativos del conocimiento se extenderán, colectiva y corporativamente, al conjunto de la sociedad humana, de un modo muy parecido a como ya hemos extendido nuestros sentidos y nervios con los diversos medios de comunicación"(4). Esto es solo una inferencia, pero el tiempo demostrará en que punto de las certezas se encontraba parado el viejo Marshall...

La imagen, el avatar, los secretos íntimos o la simple cotidianeidad se encuentran caminando sobre el delgado hilo que separa la vida offline de la online. Cada día más hiperconectados, envueltos en redes de contactos, con relaciones cada vez más virtuales. El ritmo de gacela de las nuevas tecnologías ha facilitado nuestras vidas y las comunicaciones, generado historias que de otra manera no se hubiesen dado, acercado seres humanos que jamás se hubiesen cruzado. Pero… ¿Hasta dónde nos exhibiremos?... ¿Qué precio le ponemos a nuestra intimidad, a nuestro ser más interno, el cual se destripa a cada hora en la Web?


Bibliografía
(1) Zanoni, Leandro. "El Imperio Digital". Ediciones B. Buenos Aires. 2008. Pág. 17.
(2)
Lash, Scout. "Crítica de la información". 1º ed.- Buenos Aires. Amorrortu. 2005. Pág. 49.
(3)
Orihuela, José Luis. “Internet: la hora de las redes sociales”, en Nueva Revista, nro. 119, octubre 2008. Pág. 57-62.
(4) Mc, Luhan, Marshall. "Comprender los medios. Las extensiones del hombre". Ediciones Paidós. Barcelona. 1996. Pág. 25-26.