La aparición de licencias de carácter abierto como Creatives Commons ha generado una configuración inédita en la creación y distribución de las obras intelectuales. El trabajo periodistico es una labor intelectual que implica diferentes derechos, entre ellos el de autor, y el de copia, aunque en muchos casos este es cedido a partir de un contrato de trabajo a la empresa que administra el medio de comunicación.
Con la emergencia de las tecnologias digitales y la masificación del uso de Internet el periodismo encontró un nuevo soporte para convertir sus bienes intelectuales en obras. La falta de un control centralizado de la red implica a su vez, que el código es la ley en Internet. Esto en vez de ser una limitación para el trabajo de los comunicadores, es más bien una oportunidad. La protección de las obras intelectuales frente al plagio o a la no cita de fuentes no implica necesariamente cerrarlas sino que la misma distribución ayuda al crecimiento de la misma obra per se.
Internet en su devenir se ha transformado en un medio de producción de obras intelectuales colaborativo, distribuido entre pares y descentralizado. En este soporte se puede observar que la noción de propiedad intelectual queda obsoleta, el posible camino lo marca las licencias abiertas de Creative Commons donde se da un nuevo hilo narrativo entre los derechos de autor y su confluencia con los derechos de los usuarios finales/productores a la copia.
En el marco del trabajo periodístico podemos citar el un caso testigo de cómo un medio de comunicación con soporte digital, adoptó las licencias abiertas, las cuales en vez de restringir, favorecen la distribución y la retroalimentacion de las obras intelectuales, en este caso material noticioso. 20 minutos posee un licenciamiento que permite a los usuarios copiar, distribuir y comunicar la obra, hacer obras derivadas y hacer un uso comercial de la misma en internet . Todo esto bajo las condiciones de reconocimiento, cita de autores y enlace a la URL original. En cuanto a las obras derivadas, estas deben contar con idéntica licencia.
Con la emergencia de las tecnologias digitales y la masificación del uso de Internet el periodismo encontró un nuevo soporte para convertir sus bienes intelectuales en obras. La falta de un control centralizado de la red implica a su vez, que el código es la ley en Internet. Esto en vez de ser una limitación para el trabajo de los comunicadores, es más bien una oportunidad. La protección de las obras intelectuales frente al plagio o a la no cita de fuentes no implica necesariamente cerrarlas sino que la misma distribución ayuda al crecimiento de la misma obra per se.
Internet en su devenir se ha transformado en un medio de producción de obras intelectuales colaborativo, distribuido entre pares y descentralizado. En este soporte se puede observar que la noción de propiedad intelectual queda obsoleta, el posible camino lo marca las licencias abiertas de Creative Commons donde se da un nuevo hilo narrativo entre los derechos de autor y su confluencia con los derechos de los usuarios finales/productores a la copia.
En el marco del trabajo periodístico podemos citar el un caso testigo de cómo un medio de comunicación con soporte digital, adoptó las licencias abiertas, las cuales en vez de restringir, favorecen la distribución y la retroalimentacion de las obras intelectuales, en este caso material noticioso. 20 minutos posee un licenciamiento que permite a los usuarios copiar, distribuir y comunicar la obra, hacer obras derivadas y hacer un uso comercial de la misma en internet . Todo esto bajo las condiciones de reconocimiento, cita de autores y enlace a la URL original. En cuanto a las obras derivadas, estas deben contar con idéntica licencia.
María Virginia Bertetti
Julia Corna
Victoria Virgolini
Julia Corna
Victoria Virgolini

